Caminaba por la orilla, en busca de libertad, en busca de olvidar lo que había hecho, mi cabeza estaba atrofiada, hacía días que no pensaba con claridad y aquella tarde de verano decidí escaparme, cogí el coche e hice kilómetros sin pensar, en cuanto mi corazón dijo alto, paré. Y esto me llevó aquí. Empezaba a haber frío, era verano, sí, pero estaba llegando a su fin y la hora y el lugar propiciaba que hubiera una brisa en mi contra, me estremecía e intentaba abrigarme con mis propios brazos. Seguía andando sin rumbo por la orilla, sintiendo el agua en mis pies, intentando así lavarme de actos impuros, todo era hechos sin conciencia, sólo quería no pensar.El sol estaba en el horizonte y anochecía, casi sin quererlo, me encontré con una bella postal la cual mi subconsciente me había traído. El cielo se enrojecía, y el agua que se deslizaba por la arena mojada reflejaba esos últimos rayos. La playa estaba casi desierta, sólo quedaban algunos pescadores que se resistían a irse, todo este escenario me hizo relajarme, buena falta me hacía, era una día para olvidar.
Seguí andando sin darme cuenta y cuando el sol se ocultó bajo la tierra, desperté de mi sin razón...
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