Ya no tenía nada, sólo este piso alquilado donde ahora intentaba huir de mis problemas, lo que en un principio parecía una decisión difícil, me pareció de lo más fácil en este justo momento, dije –“me voy”- y decidí cambiar mi vida radicalmente, me dije a mi mismo que poco tenía que hacer y mucho menos que perder. Me incorporé, cogí las llaves de mi “Corsita” y me fui.
Llegué a ese lugar, aparqué y miré desde la calle su ventana, estaba oscuro, probablemente después de lo ocurrido se marchase a hablar con algún ser querido, la verdad que lo prefería, no quería encontrármela y seguramente me recibiría con un enfado monumental. Me dirigí al portal y abrí con la llave, menos mal que todavía la guardaba, subí por las escaleras y entré en la casa sigilosamente. Todo estaba como lo dejamos antes, me lo imaginaba, y sin entretenerme más cogí el primer papel que vi y escribí:
"Luna cariño, no soy quien para mirarte a la cara después de todo, sólo espero que un día me perdones y puedas ser feliz. He decidido cambiar de rumbo, ya nada iba bien. Me marcho al sur, al primer lugar con sol y alegría que se me ha pasado por el pensamiento, me voy a Cádiz, algo totalmente diferente.
Te quiere, Aarón."
Te quiere, Aarón."
Dejé la nota en el lugar más visible que se me ocurrió y me marché por donde había venido con la intención de cumplir lo que había pensado. Me monté en mi coche, tiré hacia la Avenida Alfonso Molina y entré en la autopista del Atlántico dirección Madrid, miré la ciudad a lo lejos, tan bella de noche y dije: -“adeus a coruña”-, mi viaje comenzaba, mi nueva vida también…

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